1. Hoy en día son muchas las opciones que tenemos a la hora de escoger calzado, pero no siempre acertamos con la que más nos conviene.

    Utilizar un calzado inapropiado puede provocar dolores de espalda y de rodillas y puede afectar directamente a nuestros pies con la aparición de durezas, callos, fascitis plantar,..

    En lo que todos los expertos coinciden es en que el zapato ideal debería tener un tacón ancho, de 2 a 4 centímetros de altura, flexible, transpirable y con un sistema de sujeción regulable para poder ajustarlo lo mejor posible al pie.

    El momento del día más apropiado para comprar el calzado es la tarde, que es cuando los pies están más hinchados. Debemos además probarnos ambos zapatos, porque los pies no son iguales. Es muy importante que demos unos pasos con ellos puestos y sentir que son cómodos. Si un zapato nos hace daño o nos roza es que no lo hemos elegido bien. Debemos tener muy presente que es el zapato quien debe adaptarse a nosotros y no al revés.

    Elegir una buena suela es fundamental, porque es donde apoyamos el peso del cuerpo. En invierno tiene que ser de goma, flexible y con dibujo para no resbalar y aislarnos del agua y el frío, y en verano, de materiales naturales para que transpiren.

    Como veis, además de decidir cuál es el calzado adecuado en cuanto a comodidad también deberíamos utilizar los zapatos adecuados a la actividad que vamos a realizar. No vayamos a llevarnos un susto como le pasó a David Beckham la semana pasada 😉

    Foto: http://www.sportyou.es

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